Imaginemos Internet como al mundo en donde cada país tiene ciudades y hogares y cada hogar tiene una dirección numérica. Usted sabe a dónde esta la casa de sus vecinos, de sus parientes y conocidos pero si le dan la dirección de un lugar, por ejemplo, para ir a una cena, tiene que consultar una guía o a alguien que conoce esa zona.

Internet funciona de la misma manera. Cuando nosotros queremos visitar un sitio en Internet por primera vez, lo más probable es que usemos algún sistema de búsquedas como Google para encontrar la dirección que buscamos.
Cuando seleccionamos una página a donde ir muchas veces el servidor no sabe a dónde queda. Para eso existen servidores de nombre (DNS: Domain Name Server) que es la estructura (sin entrar en muchos detalles técnicos) en árbol que maneja el tema de los nombres de dominio (los .com, .net, .co.cr, etc) y su equivalente numérico.

Al igual que con las casas los seres humanos recordamos por datos de nuestro interés “La casa de fulano” y no Calle 134, dirección 2421, principalmente. Los dominios son direcciones fáciles de recordar que tienen un equivalente numérico. Los servidores DNS solo se encargan de ser el directorio de traducción de nombres a números y al revés. Sistemas como el de Google son los directorios de la Internet.

Ahora, al igual que los países, las provincias / estados y las municipalidades existen jerarquías de dominios. Hay divisiones regionales como lo demuestran los .com y los .com.ar por ejemplo, para Argentina.

El organismo que se encarga de manejar y ordenar todo este asunto es el ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers) que es una organización no gubernamental (ONG).

El ICANN acredita a otras organizaciones para vender dominios en todo el mundo, por eso es importante que cuando uno busca un lugar para registrar un nombre para un sitio web éste sitio que nos vende esté acreditado. Para estos casos el ícono del ICANN generalmente aparece a la vista. Sitios como Godaddy, Register.com y Network Solutions son ejemplos de entidades acreditadas por el ICANN. En Google se los puede buscar por el nombre de Domain Registrars.

Cada país tiene su propia “sucursal” de dominios acreditada por el ICANN. Por ejemplo www.nic.cr para Costa Rica (dominios .cr o .co.cr) o www.nic.ar para Argentina (dominios .com.ar). Estas organizaciones se encargan de vender también dominios .org, .net, etc.

Cuando uno compra un dominio se hace de un nombre solamente. La dirección numérica (Dirección IP) es provista pr el proveedor de alojamiento o Hosting que no es más que un servidor que permite alojar datos y que también tiene servidores de nombres DNS para poder ser encontrado. Aclaramos que el hosting debe tener las IPs por parte de su proveedor o en caso de mayoristas, del mismo ICANN.

Hay que recordar que los dominios vencen cada año. Se puede registrar un dominio por varios años por adelantado. Las empresas de registro ofrecen descuentos en este caso.
Es importante conocer algunos datos que normalmente no se conocen sobre este tema:

Los dominios que nunca se usaron no existen todavía en la base de datos del ICANN. Cuando registramos un nombre se da de alta. Al año (suponiendo que lo registramos por un año) y no se renueva el dominio vence y pasa a poder de la empresa que lo vendió por unos 30 días en los cuál el duño del dominio puede renovarlo.

Pasados esos 30 días el dominio entra en otro período de 30 días llamado Período de Redención (Redemption Period) en el cual el dueño tiene aún la opción (muchas veces pagando una multa) de comprar otra vez el dominio. La diferencia con el período de vencimiento inicial de 30 días es que el dominio es eliminado de las zonas de DNS. Haciendo que los servicios que funcionaban en ese dominio (correo por ejemplo) dejen de funcionar ya que las “rutas y direcciones” son borradas de las bases de datos.

Pasados esos 30 días de vencimiento y los 30 de redención el dominio entra en otro período de 5 días en el que nadie puede tocar el dominio llamado Período de Borrado Pendiente (Pending Delete Period). Después de esos 5 días el dominio se elimina completamente y queda en la lista de dominios disponibles para ser comprado nuevamente en el mercado. Durante el segundo período de 30 días y después de ser borrado es donde muchas empresas han lucrado (indebidamente) al ofrecer dominios dentro de estos períodos ya que tecnicamente cualquier persona puede comprarlos pero el dueño del dominio puede reclamarlos, pagando la multa. En otra entrada hablaremos sobre ese tema y el mercado que se generó con todo esto.

Al registrar un dominio uno tiene que aclarar, en el panel de control que nos ofrezca la empresa en donde hicimos el registro, a qué Servidor de Nombres apunta ese dominio para que ese servidor DNS sepa que tiene un nombre nuevo para su directorio. Estos paneles de control además ofrecen la opción de bloquear el dominio para que nadie más que nosotros pueda hacer cambios. También tenemos la opción (y la obligación) de definir contactos administrativos, financieros (billing) y técnicos en caso de problemas o simplemente para recibir denuncias por abuso de servicio.

No vamos a entrar en detalles técnicos, lo único que tenemos que saber es que cada DNS tiene una zona (pueden ser más servidores con más dominios en sus listas) cada DNS tiene una parte del directorio y está todo encadenado en árboles. El tronco principal está conformado por varios servidores bajo supervición del ICANN.
Cuando nosotros buscamos un sitio nuestra computadora “llama” al DNS que tenemos asignado (nuestra conexión tiene una dirección provista por nuestro proveedor de Internet) y busca si la dirección que buscamos está en su directorio. Si no es el caso nuestro DNS tiene otros servidores a quien preguntar y así hasta que dá con la dirección IP del dominio que buscamos. Generalmente la dirección queda en un caché para que la próxima vez no haya que hacer todo el trabajo de nuevo, aunque esto ocurre en milisegundos o pocos segundos segun el caso.

Tener un dominio en Internet es como tener una casa. Esto también desembocó en que el negocio de los dominios sea algo millonario en algunos casos. Dominios como creditcards.com, pizza.com, sex.com se han vendido por millones de dólares y han dado cabida a varios problemas legales como es el caso de Sex.com.

El negocio es tan grande que ha habido también varios abusos pero, como habíamos mencionado,  eso es material para otra entrada en este Blog.

Esperamos haber aclarado algunas dudas.